Al llegar las vacaciones, las academias de idiomas se llenan de jóvenes que viven el inglés dentro y fuera de clases.
A las 15h00 del miércoles anterior suena el timbre de inicio de clases en la Academia de Lenguas Bénédict de La Garzota. Momentos antes aprovechamos el receso para conversar ¡en inglés! con algunos alumnos sobre la importancia de ese idioma en sus vidas.
Santiago Olaya (23) explicó su posición sobre el tema, al narrar una experiencia personal:
“Cuando visitaba un pueblo de la provincia de Loja me topé con dos estadounidenses que parecían necesitar ayuda. Me les acerqué para preguntarles si los podía ayudar y me dijeron que buscaban hotel pero no sabían cómo preguntar, porque no hablaban castellano. Así que los ayudé indicándoles dónde podían alojarse”.
Para Santiago fue superchévere poder comunicarse con ellos, porque se sintió útil e inmerso en un ambiente internacional cada vez más próximo a los jóvenes de hoy que, a diferencia de sus padres, tienen más facilidades para aprender un segundo idioma.
Un mundo globalizado
Lorena Segovia (14) estudia inglés por decisión de su mamá. Ella se lo agradece porque ahora puede entender películas extranjeras sin leer los subtítulos, escribirle a sus amigos norteamericanos por correo electrónico y chatear en Internet para conocer otros.
La tecnología la obliga a comunicarse diariamente en un idioma diferente porque su computadora, conectada al ciberespacio, es la ventana por la que se asoma al mundo en el que vive su generación.
Si Alfonso Moretta (17) hubiera nacido hace cincuenta años, posiblemente, no habría necesitado alcanzar el nivel de inglés que tiene, pero hoy no imagina su desarrollo sin esa herramienta.
Para el futuro, Alfonso desea viajar a Europa o Australia. Le interesa conocer personas con culturas diferentes y visitar lugares nuevos y sabe que, hablando esa lengua, no tendrá problemas para comunicarse en cualquier país.
Osmara Viteri (24) utiliza su inglés en el trabajo donde regularmente atiende la visita de personas del extranjero. Además, traduce cartas y envía correos electrónicos de trabajo en inglés y portugués.
Le gusta el ambiente internacional que experimenta y le agradaría trabajar en una oficina diplomática ecuatoriana en el exterior, donde pueda seguir disfrutando su gusto por expresarse en otros idiomas.
Priscila Villón (21) también trabaja con el inglés. Ella da clases a niños de preescolar. La pasa super bien en sus clases porque siente que ayuda a los más pequeños para que lleguen a entender otra lengua.
Además, porque al dar clases, practica el idioma y aprende nuevas expresiones y vocabulario para comunicarse mejor.
Aparte de la interactividad, ella tiene otro propósito al hablar inglés. Es más, se podría decir que tiene que ver con la “incomunicación”.
Se trata de un mecanismo que utiliza cuando quiere decir algo para que solo lo entienda la persona a quien se dirige. Esta, necesariamente, también debe saber ese idioma. “Es como hablar en clave”, explica.