“Son tres operaciones que me han realizado en el oído derecho y aún no me recupero. Los médicos me dicen que voy a perder el oído y esto no puede ser, porque yo no le he buscado, pido justicia, señor”.
Con una voz temblorosa, pero con rabia, Nelly Quishpe entregó ese testimonio a los miembros del Comité de Solidaridad con Riobamba, que recogen las quejas para convertirlas en denuncias y exigir se agilice la atención a los heridos y damnificados por la explosión del polvorín de la Brigada Galápagos, el pasado 20 de noviembre.
Unos con muletas, otros en brazos de sus familiares, decenas de afectados acudieron a testimoniar, el pasado martes, a la Diócesis de esta ciudad.
Jorge Luis Idrovo, defensor del pueblo y vicepresidente del Comité de Defensa de la dignidad de Riobamba, afirmó que “mucho se ha dicho y se sigue diciendo en torno al siniestro, pero, en definitiva, no hay datos concretos”.
Ana Iza, una afectada, señaló: “La explosión destruyó mi tienda de abarrotes. Son siete veces que han venido a evaluar los daños y hasta ahora nadie se preocupa para reconstruir mi casa”.
El alcalde Fernando Guerrero acudió ayer a Quito para gestionar más recursos.