- ENE. 13, 2003 - Foto - El País - EL UNIVERSO
Es un coloso de acero, construido hace más de 50 años, que ha desafiado la inclemencia del tiempo, la indolencia de las autoridades y la desidia de los quevedeños, pero aún se mantiene con vida: es el puente José María Velasco Ibarra, que une Quevedo con San Camilo y sirve de cordón umbilical entre ciudades de la Costa y la Sierra.
Durante la época de oro del cacao y banano de la zona, el puente permitió el paso de miles de vehículos cargados con productos agrícolas.
En la actualidad soporta el paso de más de cuatro mil vehículos livianos, “pero no recibe el mantenimiento en sus bases, en las losetas de rodadura ni en los pasos peatonales; lo que hace que paulatinamente se deteriore”, dijo Lizandro Macías.
El contratista que hizo los trabajos de reparación hace más de dos años, Honorato Vásquez, sugirió la realización de una tercera etapa de trabajos, en la cual se debe efectuar la construcción de un hormigón de recalce entre las zapatas y el cuerpo de los pilotes antiguos fundidos bajo el agua; hincar tablestacas de acero (en época de estiaje); crear otro nivel de ariostramiento (muro de piedras) en la pila metálica para permitir el paso de carros de hasta 20 toneladas.
También se hace necesario edificar una obra de defensa aguas arriba, es decir una estructura que soporte la creciente y tubos para contener la palizada.
“Si se llegara a presentar un fuerte temporal, la estructura del puente podría desestabilizarse”, acotó el ingeniero Chennier Zambrano.