Es la frase con la que saludamos a parientes y amigos en los días que transcurren. Pero, ¿qué significado puede tener este decir? Para muchos será el saludo del compromiso. Todos dicen y yo también. Para otros, la oportunidad para recordar a los viejos y buenos amigos y saludarles en estas fechas tan especiales.
En verdad, ¿qué significado puede tener esta frase “feliz año nuevo”? Se la repite al inicio de cada año porque cada uno de nosotros como que hace un paréntesis al diario y difícil trajinar para meditar, para programar, para evaluar en dónde estamos y hasta dónde hemos llegado y, a base de esa evaluación, planificar los días futuros. Es que la vida misma es el conjunto de tramos que vamos superando. Superada una etapa buscamos cumplir otra que es la consecuencia lógica del éxito anterior. Quienes logran seguir este ritmo de evaluación, fijación de nuevos objetivos y un plan de acción para alcanzarlos, son quienes logran el éxito. El inicio de cada año es el que nos da la oportunidad para evaluar, sentar nuevos objetivos y trazar un plan de acción. La felicidad es una actitud de vida. Es la que nos permite hacer lo que queremos con alegría, con optimismo, con convicción, con seguridad. Si la felicidad que nos desean cada año es una actitud de vida, entonces en cada uno de nosotros está el sentir esa felicidad.
El lograr lo que queremos también depende, en mucho, de nuestra perseverancia. Es preciso, entonces, ubicarnos en lo que es nuestro, en lo que influencia nuestra vida y lo que nuestras vidas personales pueden influenciar en la de los demás. El ámbito familiar debe merecer el primer análisis. Es este núcleo el más importante. El ámbito religioso para saber si aceptamos con fe lo que constituye una guía de nuestra vida misma, como es la religión y junto a ella la ética y los principios morales que deben guiar nuestro diario hacer. Nuestra acción en el campo intelectual y profesional.
¿Qué haremos para estar mejor preparados después de 365 días? ¿Estamos contentos con lo que hacemos en el cumplimiento de nuestra obligación laboral? Nuestra actividad física que es base de la buena salud. Nuestra relación con los prójimos, vecinos y compañeros de trabajo también merecen un análisis y la fijación de metas para mejorar en el nuevo año. Si lo anterior analizamos, y para ello luego fijamos metas con un plan de acción real, entonces el año será mejor.
El país, como la mayor expresión de la sociedad ecuatoriana, también merece un saludo por un “feliz año nuevo”. En este año tendremos un nuevo gobierno, nuevas expectativas. El nuevo gobierno se ha comprometido a darnos oportunidades de felicidad. Los ecuatorianos nos merecemos mejores días, tranquilidad y paz. La paz viene cuando todos pueden comer, todos pueden educarse, todos son iguales ante la ley como lo somos ante Dios, cuando se respeta los derechos del ciudadano.
Así comienza el nuevo año para el que, repetiré también, les deseo sea uno lleno de felicidad y amor.