Como lo anunciaron los cancilleres de Colombia y Ecuador y lo ratificara el Ministro de Agricultura de este país, en el primer trimestre que comienza, 150 mil toneladas de arroz en cáscara (90 mil pilado) tendrán acceso siempre y cuando la importación del cereal no signifique sobreoferta que desestimule siembras colombianas e inestabilidad en los precios al productor y al público.
La condición actual del ofertante difiere bastante a la del 2001, porque la capacidad de almacenamiento y proceso nacional no están por estallar debido a un superávit estancado y ni los precios de la gramínea van en caída.
Los autores de la venta de arroz barato a Colombia, la mayoría piladores, no emiten todavía un criterio conjunto de cómo avanzan en esta nueva negociación, solo indican que las consabidas salvaguardias no afectarán al producto ecuatoriano y que se sembrarán las mismas 180 mil hectáreas del año pasado.
Surgen dos atenuantes: la exportación anterior dejó a buen número de piladores endeudados por cientos de miles de dólares y los marginará a participar este año.
Los excedentes del cereal ninguno los garantiza.