Con la elección del coronel Lucio Gutiérrez como Presidente de los ecuatorianos ha renacido nuestras esperanzas en tener un equilibrio en deberes y derechos, que los pobres vayamos plasmando las históricas necesidades básicas incumplidas por los gobiernos de turno.
La ciudadanía ha dicho basta al modelo económico de libre mercado -que asfixia a los países del Tercer Mundo- y se ha determinado por una nueva alternativa que no privilegie a la macroeconomía y a los sectores productivos abandonados, tal como establece y garantiza la Constitución.
Otro de los aspectos de suma importancia para que exista la gobernabilidad, es que su gabinete y colaboradores estén provistos de pulcritud social y política, desechando a los que pudieren tener un pasado nefasto porque contagiarían a los primeros y terminarían siendo corruptos.
Compañero Presidente, el pueblo espera que cumpla su promesa de hacer un país más justo, más honesto, más humano y auténticamente democrático. De lo contrario, lo lapidará y Dios también.
Luis Morocho Ramos
Guayaquil