Es una población sin casas de caña, con aceptables servicios básicos y limpieza en sus calles.
Marcelino Maridueña tiene sabor a caña y miel. De la caña de azúcar depende su movimiento económico, su desarrollo como una pequeña ciudad, organizada, limpia y sin zonas marginales.
El olor a miel extasia, se lo percibe a cada paso. Es como si la dulzura estuviera arraigada en el ambiente. La caña de azúcar cubre más de la mitad de la superficie cantonal, de 337 km, y su industrialización, por parte del ingenio San Carlos, genera trabajo y transformación permanentes.
Marcelino Maridueña es un cantón diferente a los del resto del Guayas. Su cabecera es una pequeña ciudad industrial, de 6.790 habitantes, que se levanta junto a la planta del ingenio, se asienta en las riberas del río Chimbo y está rodeada de un manto verde de cañaverales.
Es una de las pocas poblaciones que no tiene viviendas de caña o madera en su periferia. En el centro, que se denomina casco colonial, están las pocas casas mixtas; un área cercana forma la parroquia nueva, con edificaciones de dos a cinco pisos. El resto son urbanizaciones con vistosas villas, levantadas por el ingenio para sus trabajadores.
Carlos Mayorga, director de relaciones industriales de San Carlos, afirma que desde 1987 se entregaron 1.007 soluciones habitacionales que componen las urbanizaciones Unión, Acapulco, Samanes, Brasilia, Los Parques y Barrio Nuevo.
La construcción se la negoció en el contrato colectivo. Uno de los beneficios contemplaba la entrega de carne y leche a los obreros. Se cambió, en vez de esos productos la empresa se comprometió a edificar viviendas. Aquello originó un desarrollo organizado, refiere Mayorga.
El transportista Segundo Sánchez y el alcalde, Daniel Maldonado, coinciden: “El ingenio San Carlos le da vida y movimiento”.
El pueblo surgió alrededor de la azucarera. Además de la edificación de urbanizaciones, la empresa construyó el sistema de agua entubada, que hoy administra el Municipio; colocó el sistema de alcantarillado, creó la primera escuela y colegio, adecuó el cementerio y recolecta la basura.
En la época de zafra, julio y diciembre, San Carlos da trabajo a 5.500 personas; el resto del año laboran 1.500, la mayoría de Marcelino Maridueña.
Las filiales de la azucarera, Papelera Nacional, con 200 obreros, y Soderal (produce alcohol industrial), con 100, también aportan recursos. Para agregar, un estudio privado da cuenta que el analfabetismo en este cantón es de apenas el 1%.
En el pueblo del cañaveral conviven en armonía costeños y serranos. Por la zafra llegaron familias de Chimborazo, Azuay, Cañar y otras, que se unieron con las de la Costa. Es la tierra de los futbolistas Manuel Swet y Hólger Quiñónez, entre otros personajes.
En los últimos dos años surgió un problema, la migración, especialmente de jóvenes, a España e Italia.
El Municipio tiene una fábrica de adoquines y pretende adecentar toda la urbe. El alcalde Maldonado menciona como necesidad un hospital.
MARCELINO MARIDUEÑA
Extensión: 337 km2.
Ubicación: Este de Guayas.
Límites: Al Norte, Naranjito y Bucay; al Sur, El Triunfo y Yaguachi; al Este, la provincia de Chimborazo; y, al Oeste, Yaguachi y Milagro.
Clima: Cálido y húmedo. La temperatura fluctúa entre 18° y 39°C.
Población: 10.697, según el censo del 2001.
Producción: Los cultivos de caña de azúcar ocupan 12 mil hectáreas de la superficie cantonal. En menor proporción se produce banano, arroz, plátano.
División territorial: Carece de parroquias rurales, solo cuenta con 20 recintos.
Bancos: Pacífico, Guayaquil y Bolivariano. Además hay una cooperativa de ahorro y crédito.
Historia: La población se formó en las tierras del coronel Marcelino Maridueña, de ahí su nombre, y se desarrolló con trabajadores del ingenio San Carlos. Fue parroquia de Yaguachi desde 1920 hasta el 7 de enero de 1992, en que se cantonizó.