Mejor contuve las ganas
“Cuando vivía en Colombia, en alguno de los viajes que por razones de trabajo debía realizar a zonas distantes de las ciudades, llegué a un lugar bastante pobre pero de gente muy amable.
“Luego de seis horas de viaje, algunas realizadas en carro y otras a pie, sentí la necesidad de ir al baño.
“Solicité a la dueña de una de las casas del pueblo que me prestara un baño, una palabra que resultó ser totalmente desconocida en el pueblo. Cuando la señora comprendió mi necesidad solicitó a uno de sus hijos que me alcanzara una ‘mica’ (bacinilla). La trajo y la colocó ahí en media sala, frente a todos.
Ante el asombro y la cara de extrañeza de mis amigos preferí contener las ganas y agradecí la intención de ayudarme”.
MARIANA BARRIGA
Casi me matan
“Una vez yo salí con una mujer que tenía un compromiso. Él era un poco violento, siempre llevaba un arma. Esa noche fui a verla a su casa, pero él regresó de improviso, ante eso me escondí debajo de la cama. Él entró al dormitorio y le dijo a ella: ‘¿Quién vino?’. Antonio, le respondió. ‘¿Qué Antonio?’, Mi hermano, pues. ‘Cuidado’, le advirtió. Salí corriendo y nunca más volví.
ANTONIO ALONSO