Sábado 30 de noviembre del 2002 Lo Máximo

Con espíritu de triunfadores

Especial para EL UNIVERSO | Moisés Pinchevsky

Para cumplir un sueño importante, es necesario tener un sueño importante. He aquí cinco jóvenes que por luchar por sus ambiciosas metas acaban de ganar la segunda entrega anual de los premios Nobis en las categorías de solidaridad, trabajo tenaz, honestidad, creatividad e investigación. Estas son algunas de sus vivencias.

Manuel Montenegro
Entregar sin esperar vuelto

Hacía frío, mucho frío, cuando hace tres años el riobambeño Manuel Montenegro (27), junto a otros voluntarios de la Cruz Roja repartía vituallas y alimentos a los damnificados por la alerta de erupción del volcán Tungurahua.

Su misión era la misma que realiza en todas las operaciones de socorrismo a las que asiste como voluntario desde hace catorce años: ayudar al necesitado, pero ese día en particular fue revelador en su noble vocación.

“Encontramos a una anciana muy pobre que lucía perdida en su soledad”, narra Manuel antes de transmitirnos su brevísima conversación con ella.

- Señora, ¿dónde está su familia?

- Allí, respondía ella señalando a una caja de cartón que contenía un perro y un gato.

“No puedo olvidarme de esa experiencia”, confiesa Manuel reflexionando sobre la increíble necesidad que sufren algunas personas.

 Por eso él trabaja para ellos impulsado por un ardiente sentido de solidaridad inculcado por su familia, pero enraizado por la digna costumbre de entregarse sin esperar nada a cambio.

Leonor León
No camina, pero vuela
Leonor León (30) no puede caminar... por eso vuela. Y vuela alto, tanto como la lleve su noble ideal de facilitar a las personas discapacitadas desplazarse en transporte público.

Para ello trabaja en un proyecto para acondicionar los buses y busetas con espacios para las sillas de ruedas.

¿Difícil tarea? Tal vez, pero ella está acostumbrada a los retos, sobre todo desde que en 1995 un accidente de tránsito la dejó tetrapléjica, discapacidad física que ella ha sabido superar con su tenacidad.

“Fue muy difícil al comienzo, ya que mi vida cambió en todos los sentidos”, dice agregando que salió adelante con la ayuda de Dios.

Hoy ella está muy contenta porque tiene proyectos, sueños, ambiciones e incluso trabajo como profesora de computación.

Otro sueño es graduarse el año próximo de tecnóloga en computación e informática, carrera que la ha obligado a cruzar carreteras, calles, subir escaleras y movilizarse en vehículos, acciones que para la mayoría son sencillas, pero que para ella resultan grandes desafíos.

Daniel Pauta
La honestidad, una  línea de vida
La honestidad abarca mucho más que simplemente no robar, dice Daniel Pauta (23), estudiante de ingeniería comercial que desde hace tres años es honesto con la vocación que descubrió.

¿Cuál es? Inculcar una cultura emprendedora entre niños y jóvenes a través de sus programas vacacionales.

“Tratamos de que los jóvenes piensen como empresarios, implantándoles cualidades como la creatividad, la autoestima, el respeto y el liderazgo”, sostiene.
Inspirado por esta noble causa, Daniel también otorga becas a niños y jóvenes huérfanos, lo cual considera parte de una misión -en parte- recogida de su afición por la filosofía oriental.

De los libros que ha leído sobre el tema se apropió de una idea muy particular: las sociedades se desarrollarán solo cuando los hombres busquen la virtud.
¿Y cuál es la virtud? Daniel la define como entregar amor en lo que haces, mantenerte firme en tus convicciones y superar barreras para cumplir contigo mismo y con los demás.

Andrés Sierra
Un mundo de fantasías con ejemplo

Cada vez que Andrés Sierra (23) trabaja, se dedica a luchar por la justicia, rescatar al oprimido y velar por el necesitado.

Todo esto con sus superpoderes, o mejor dicho, con los exhibidos por los personajes creados por él mismo y que son la base de su proyecto de crear la primera empresa de animación del Ecuador.

Para ello se necesita mucha creatividad, la cual le sobra y sigue desarrollando en sus estudios en la carrera de Comunicación Multimedia y Diseño de Páginas Web.

“Aprendí a dibujar solo, haciendo bolitas y palitos, hasta que descubrí los cómics y supe que eso era lo mío”, dice Andrés, quien también escribe los guiones de sus historias, desarrolladas en su totalidad en Guayaquil y otras ciudades del país.

Con ello, Andrés quiere reflejar la cultura local, constituyendo héroes latinos que transmitan la idea de que todo es posible con el trabajo y esfuerzo.

Y para eso no hace falta tener superpoderes, simplemente la convicción de que siempre es posible superarse.

Homero Robalino
La investigación es su obsesión

Homero Robalino (21) trabaja por librar a la producción de rosas de las plagas y los pesticidas.

Pero, ¿por qué un joven estudiante de ingeniería agronómica tiene tan complicada meta, cuando muy bien puede dedicarle más de su tiempo libre a su afición por los deportes?

Pues él dice que hace lo lógico, ya que la juventud debe ponerse metas ambiciosas, y para hacerlo no es necesario ser un adulto.

Para cumplir con su propósito este riobambeño trabaja con microorganismos que destruyen las plagas, evitando el uso de pesticidas. “Es como liberar gatos en un área infestada de ratones”, explica.

Ese es su aporte para conseguir una sociedad cada vez mejor, pero que nunca llegará a ser perfecta, porque eso no existe, asegura. Pero lo que sí puede ser perfecto es el sincero deseo de luchar por una causa justa.

 

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