Los retrasos en el pago de salarios en el sector público y de la deuda a los gobiernos seccionales suman alrededor de 300 millones de dólares en el último trimestre, nivel al que puede llegar el déficit fiscal (saldo negativo en el presupuesto) en este año.
Si a ello se suma una proyección de déficit fiscal de 360 millones de dólares para el 2003, el nuevo Gobierno enfrentará serios problemas para financiar alzas salariales.
Esta fue una de las conclusiones de la III reunión anual de los directivos de la publicación Quantum, realizada ayer en Quito, donde se analizó el tema “El Ecuador gobernado por el nuevo presidente”.
Alfredo Arízaga, director de estudios económicos de Quantum, calificó a esta situación como un gran desafío, debido a estimaciones de precios más bajos del barril de crudo que los obtenidos en los últimos tres años y al peso de los pagos de deuda externa que tiene que realizar el país.
Una fuente de debilidad fiscal, comentó, es el crecimiento del gasto público motivado sobre todo por un alza de los salarios del 60% respecto al 2001. A fines de año, se estima que este rubro significará 1.750 millones.