El Gobierno reformó el decreto de emergencia para acelerar la reconstrucción de la ciudad.
La paciencia de los riobambeños se termina, por la lentitud del Gobierno en el envío de ayuda para atender los daños causados por la explosión del polvorín de la Brigada del Ejército Galápagos, ocurrida hace una semana.
Ayer cerca de 1.000 taxistas pertenecientes a las 36 cooperativas de esta ciudad se sumaron a los reclamos de la población y bloquearon con sus unidades las principales avenidas y calles.
Los alrededores del Municipio de Riobamba, el parque Infantil y las avenidas 10 de Agosto y Daniel León Borja, que atraviesan la urbe, quedaron invadidas de cientos de taxis durante la mañana.
“Nosotros también fuimos afectados como todo el pueblo”, expresó el taxista Aurelio Paredes, quien comentó que tuvo que reparar con su propio dinero dos puertas y adquirir cuatro vidrios de 80 por 60 centímetros para su casa.
El bloqueo terminó con una marcha motorizada que recorrió la ciudad, mientras un dirigente advertía que la medida es preventiva y no descartó adoptar una acción indefinida, lo cual dependerá de las resoluciones que adopte el comité de paro, que lidera el alcalde Fernando Guerrero.
La población riobambeña se mantenía ayer a la espera de que se reforme el decreto ejecutivo de la emergencia y que ofreció la noche del lunes el Gobierno a las autoridades de la ciudad.
Guerrero explicó que el compromiso gubernamental consistía en la emisión de un decreto ampliatorio al de emergencia firmado la semana pasada, “en el que se garantice un flujo de caja constante de recursos”.
Con ello se pretende que los desembolsos sean permanentes para acelerar los trabajos de reconstrucción de las más de 18.000 viviendas afectadas, según la evaluación del Ministerio de Vivienda, sostuvo Guerrero.
Esta explicación la dio el Alcalde en uno de los salones municipales ante más de 50 dirigentes de los barrios afectados por la explosión, quienes dudaban de que ese documento sea una garantía para recibir ayuda. “Ofrecimientos no, soluciones sí”, gritaban en voz alta los afectados.
Guerrero se esforzaba por pedir paciencia hasta conocer los alcances del documento presidencial, que finalmente fue remitido la tarde de ayer por fax a la alcaldía.
Los dirigentes barriales analizaron el alcance del decreto y decidieron no reanudar el paro de actividades.