Domingo 24 de noviembre del 2002 ¿Se acuerda de...?

El bongocero de los grandes shows de los 60

Lucho Alarcón, ex músico

Sobre una silla de ruedas y sin la pierna izquierda, por causa de la diabetes, transcurren los días de Luis Teanga Alarcón (75 años), en su casa de la 35 y Letamendi.

Quizás, por su nombre real y aspecto, pocos reconozcan en él a Lucho Alarcón (su nombre artístico), el músico al que le decían Cara de haba y que en la época del bolero, el son y guaracha, acompañó con el ritmo de su bongó (instrumento de percusión formado por dos pequeños tambores) a grandes de la canción como Julio Jaramillo y Daniel Santos.

Empezó su carrera profesional en 1947 con el trío Caribe, integrado por Fernando Maridueña, Mario Montecel y Jacobo Mármol, a quienes acompañó 20 años en serenatas musicales.

Antes estuvo en un conjunto de aficionados denominado Quícaro, donde estrenó su primer bongó que era una cajita de madera prensada en donde vendían habanos y de la que Lucho Alarcón supo emitir ritmos al golpearla con la yema de los dedos.

Fue la misma caja que llevó al reparto militar de Gualaceo, cuando hizo la conscripción y con la cual, junto a otros tres compañeros, tocó en los bailes y serenatas que le solicitaron los oficiales.

Integró también la orquesta guayaquileña The Tropical Boys, dirigida por José Vicente Blacio y en donde cantó Enma Picón y Enrique Luna Fernández. Grabó con Daniel Santos Cataplum y Cautiverio. Estuvo con Julio Jaramillo de gira por Colombia, Panamá, Canadá y todas las ciudades del Ecuador.

En Galápagos acompañó al trío Los Brillantes. En Guayaquil estuvo en escenarios como el American Park y el Teatro Central, donde tocó en el mano a mano de Olimpo Cárdenas con Jaramillo.

Eran tiempos en que Cara de haba, como afirma lo bautizó Armando Romero Rodas por la forma de su rostro, grababa diariamente. Pero nuevas corrientes musicales reemplazaron al bolero, el son y la guaracha.

Lucho Alarcón se retiró de escena hace cuatro años cuando perdió la pierna izquierda por la diabetes, lo que le impide tocar el bongó, a menos que le donen una prótesis para sostener el instrumento con las piernas.

Por ahora se conforma con ver a su nieta Tatiana Lucín, (1 año y 6 meses), tararear alguna canción, mientras toca con los dedos un tarro de lata como si fuera un bongó.
¿Se acuerda de...?

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