El poco interés de los jóvenes por la lectura es explicable si tomamos en cuenta que vivimos en una sociedad frenética marcada por el “aquí y ahora” que ha acostumbrado a nuestra inteligencia a trabajar de esa forma.
Por eso es que los jóvenes, mucho más sensibles a esta realidad, encuentran fastidioso todo acto intelectual que no vaya a ese ritmo. Ese es el caso de la lectura, que requiere de elementos como la soledad, el silencio, la concentración y de una temporalidad diferente que no brinda las satisfacciones inmediatas que ofrecen actividades como ver televisión o hacer deportes.
Además, la sociedad de hoy presenta una hegemonía de la imagen sobre el texto impreso. A través de imágenes queremos informarnos, educarnos, divertirnos, realidad que podemos notar cuando vemos que los noticiarios televisivos y la prensa escrita eligen las escenas más impactantes.
A esto suma el hecho de que en el país nunca ha existido una política cultural que motive a los jóvenes a la lectura, por lo que ellos se han inclinado hacia este mar de imágenes.
Pero, aunque todo esto sea cierto, no podemos decir que los jóvenes no leen sencillamente porque no les gusta, ya que esta afirmación queda en duda al recordar el fenómeno de Harry Potter. Esa serie de libros es un éxito en ventas en nuestro país, y es obvio el interés que despierta entre los adolescentes.
Sin embargo, en el futuro se prevé una mayor difusión de textos con respaldo multimedia, es decir con sonido e imágenes a través del computador, con lo cual se ‘modernizará’ el arte de la educación.