- NOV. 17, 2002 - Foto - ¿Se acuerda de...? - EL UNIVERSO
A finales de junio de 1957, en EL UNIVERSO se informó sobre un suceso que aún ahora llamaría la atención: un joven de 14 años piloteó solo una avioneta frente a autoridades de la Aviación Civil, periodistas, invitados especiales y familiares.
La tarde del 22 de junio de ese año, Guillermo Pérez Weisson subió a la nave Piper PA18-150 Super Cub, de propiedad de su padre Emilio Pérez Sánchez, con la tranquilidad de un adolescente que iba a realizar una demostración de algo que, si bien le parecía especial, tampoco creía que era “del otro mundo”. En aquel momento no era consciente de que cualquier error podría haber sido fatal.
La “hazaña” consistía en despegar, dar la vuelta a la pista del aeropuerto de Guayaquil y pasar aquella prueba de fuego que significa el aterrizaje. Lo hizo, perfectamente, tres veces, ante las miradas de los que acudieron a la invitación de su entusiasta padre.
‘Joven de 14 años voló el 22 solo en una avioneta Piper’, tituló EL UNIVERSO dos días después de aquel hecho que llamó la atención de la ciudadanía, pues era la primera vez en Latinoamérica –según los reportes de prensa de la época– que alguien de su edad realizaba una prueba como esa.
Áun no había televisión en Ecuador que permitiera la difusión de imágenes de aquel suceso, paso a paso, desde el despegue hasta el aterrizaje, pero los guayaquileños tuvieron la oportunidad de observarlo durante varios días cuando iban a una función de cine, gracias a que un amigo de su padre, Gabriel Tramontana, hizo una especie de documental sobre el hecho, que se proyectó antes de las películas.
Preparación
Cuatro meses antes del día de “la hazaña” su padre había tomado una decisión: contratar a un instructor para que le enseñara la teoría y la práctica que su hijo Guillermo necesitaba conocer y dominar para elevarse en aquella máquina de frenos de aire, completamente equipada para hacer un vuelo seguro.
Guillermo Pérez Weisson nació en Quevedo, el 5 de agosto de 1942, y descubrió su afición por la aviación a los 12 años cuando acompañaba a su padre, socio del Aeroclub del Ecuador, en los sobrevuelos que realizaba por balnearios o por su hacienda.
Después de “la hazaña” no volvió a volar hasta los veinte años cuando dejó sus estudios de jurisprudencia para prepararse como piloto comercial.
El paso de los años cambia a los hombres y en el caso de Guillermo Pérez Weisson significó convertirse en alguien más prudente. “Ahora no lo haría”, dice, al referirse a “la hazaña” que, según dice, tampoco habría permitido que a esa edad (14 años) y sin las radioayudas que actualmente existen, la realice alguno de sus cinco hijos.
Ahora tiene 62 años y es propietario y gerente de una empresa que ofrece servicios de fumigación aérea en zonas agrícolas y haciendas con cultivos de banano.