Sábado 14 de septiembre del 2002 Lo Máximo

Celulares en el colegio

Kathy Vargas (16), del colegio Santo Domingo de Guzmán, cada vez que puede se comunica con sus compañeras de aula a escondidas y celular en mano. “Les pregunto cómo están o qué les parece la clase y ellas me responden de inmediato, pero si el profe nos pesca, nos quedamos sin fono, porque está prohibido”, comenta.

El motivo de la prohibición es claro: por jugar con sus teléfonos, los estudiantes se distraen y no atienden la clase. Además, ¿quién quita que en pleno examen esta sea una nueva forma de copia?
Marisol Gratacos, profesora del Centro Educativo Miraflores, no permite celulares prendidos en el aula, y aunque al principio tuvo que lidiar con algún desobediente, hoy todos los alumnos acatan la disposición.

Andrea Morán, docente del Steitner, se ha fijado que los alumnos se las ingenian para usar sus teléfonos en clase, aunque si ella los descubre se los quita. “Los chicos piensan que son pilísimos y se los esconden incluso debajo del pantalón o la falda”, comenta.

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