Viernes 06 de septiembre del 2002 Turismo

La Magdalena y Otavalo, dos hermosos destinos

Redactor | Germán Arteta

Viernes 6 de septiembre de 2002

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.Las artesanías especialmente de Imbabura están a la disposición del viajero en almacenes y puestos populares. Otavalo ofrece distracción a raudales, con su fiesta internacional del Yamor.

Las fiestas de la Virgen del Guayco y la del Yamor ofrecen alternativas para quienes buscan encuentro con la fe religiosa, la naturaleza o el folclore.

El festejo mayor en homenaje a Nuestra Señora del Guayco, en la parroquia La Magdalena, cantón Chimbo (provincia de Bolívar), coincide en el calendario septembrino con el punto culminante de las fiestas del Yamor en Otavalo, jurisdicción de Imbabura.

Esto será el domingo 8 y en ambos casos las opciones tendrán momentos de regocijo para los paseantes que podrán  gozar con paisajes  bellísimos desde el momento que dejan la sabana, luego el subtrópico y ascienden la cordillera.

Pero no solo el panorama cautivará los ojos de los viajeros, sino los testimonios de la gente y sus costumbres que afloran espontáneas a lo largo del recorrido y en los lugares mismos que se tengan como puntos escogidos.

 Santuario del Guayco  

La Magdalena es una acogedora población del cantón bolivarense Chimbo, con mucha tradición histórica que presenta viejas casas con balcones de madera.

En esta parroquia se levanta el imponente santuario del Guayco, considerado uno de los más grandes y hermosos del país.

Allí se venera a la Virgen María, en la advocación del Guayco que según la tradición, se le apareció a una indiecita que sufría los maltratos de sus mayores.

La construcción que está junto a una quebrada, incluye una iglesia, la amplia plaza central y edificios complementarios para museo, biblioteca, almacén de reliquias, cafetería, albergue campesino, oficina para llamadas telefónicas, etcétera.

Gracias al dinamismo de monseñor Cándido Rada, quien comenzó la erección de la obra en 1978, se diseñaron también detalles como la gruta de las apariciones, el vía crucis, la escalinata de la penitencia que conduce a la Cruz gigante que domina el santuario y se aprecia desde lejos.

En todo el año el santuario de la Virgen del Guayco recibe devotos, romeros y feligreses, pero la mayor afluencia ocurre en septiembre. 

Junto con el deseo de reafirmar la fe católica, hay la posibilidad de admirar el entorno.
 
Al retornar a Chimbo, la cabecera cantonal, se pueden  visitar los numerosos talleres de los artesanos que construyen instrumentos musicales y juegos pirotécnicos.

Otavalo  internacional

La fiesta del Yamor, con merecida fama en muchas naciones del mundo, cumple este año sus bodas de oro.

Vuelve a ser un buen ejemplo de organización que lleva aparejado esplendor, belleza y alegría a raudales por las expresiones de cultura popular de amplia gama.

Por ello las celebraciones que comenzaron hace una semana en Otavalo, el Valle del Amanecer, acuñan muy bien aquel eslogan popular que dice: La fiesta más alegre en la ciudad más amable del país, que enunció en cierta ocasión Edwin Rivadeneira.

Si se visita Otavalo no hay que privarse de un recorrido por los almacenes de la ciudad y de la Plaza de los ponchos, que ofrecen a los turistas nacionales y extranjeros no solo los iniguables tejidos multicolores hechos por las hábiles manos de sus artesanos indígenas, sino otras creaciones del lugar y de poblaciones vecinas como San Antonio de Ibarra.

El día de la gran feria es precisamente el sábado, aunque el resto de la semana se puede encontrar cualquier artículo tipo recuerdo en establecimientos apropiados.

Tampoco se puede prescindir de un recorrido por los centros culturales, poblaciones cercanas y sitios de gran hermosura como el lago San Pablo, donde hoy se realiza la popular travesía,   o la cascada de Peguche.

Con motivo de las fiestas del Yamor, una chicha preparada ancestralmente con siete variedades del maíz, además de saborear esa bebida también se podrá degustar  platos típicos como el   hornado, cuy asado, llapingachos y otras delicias culinarias.

Estas dos  alternativas de cualquier ocasión, aseguran momentos que ponen en armonía  fe católica y naturaleza, o fiesta y tradición.  

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