En la campaña política que acaba de iniciarse, es esencial reconocer nuestro rol como electores.
Los candidatos nos buscan, de variadas formas y estilos, para convencernos de que votemos por ellos, porque constituimos el elemento principal de un proceso electoral: decidimos quién gana.
Por tanto, debemos revestirnos de las cualidades que a los jueces exigimos: objetividad, imparcialidad y eficiencia.
¿Cómo ser electores objetivos, imparciales y eficientes, superando intereses personales, pasiones y pereza?
Participación Ciudadana nos ha propuesto estos principios y compromisos:
-Votar, conscientes de la importancia del voto, superando la apatía y el conformismo.
-Respetar el criterio ajeno, repudiar cualquier forma de violencia verbal o física y rechazar las acusaciones infundadas.
-Vigilar la corrección del acto electoral, escoger reflexiva y libremente los mejores y exigir información veraz sobre gastos, fuentes, influencias e intereses de los candidatos.
-Recoger información, enterarse y analizarla.
-Exigir planes y propuestas viables para solucionar los problemas, rechazando la demagogia y ofertas sin sustento.
-Demandar insistentemente la indicación precisa de cómo se ejecutarán esos planes y propuestas.
-Ejercer con libertad el derecho a votar, vigilar la calidad del proceso electoral y denunciar oportunamente las irregularidades.
¿Se imagina cuáles serían los resultados de las elecciones si todos los electores nos comprometiéramos a cumplir este compromiso que nos han propuesto?
Yo sugiero que nos comprometamos y, además, nos preocupemos de:
-Pedir a los candidatos que indiquen quiénes van a ser sus principales colaboradores.
-Evitar el engaño y recordar que al elegir diputados, consejeros y concejales sí podemos votar por los que consideremos mejores, aunque estén en diferentes listas.
¡Cuidado nos birlan este derecho como nos birlaron el derecho a revocar el mandato del presidente de la república, al redactar la actual Constitución!
¿Mejoraremos como electores? ¿Sería tan amable en darme su opinión?