Con base a los pronósticos del mercado internacional del café, el futuro de Ecuador como proveedor estará en la reorientación de la actividad porque si sigue como tal, en montañas costaneras y zonas inadecuadas, huérfana de políticas estatales y en manos de productores minifundistas no capacitados, desaparecerá, sostiene Gonzalo Romero, gerente de la comercializadora internacional Repec.
Las fortunas en el país se han hecho alrededor del exportador e intermediarios del grano, caso contrario a lo visto en Brasil, Colombia y Centroamérica, donde los productores han jugado un papel importante en sus políticas económicas y sociales, indica.
Las cooperativas cafetaleras fueron creadas en un tiempo cuando el sistema de cuotas de exportación permitía la promoción de ellas. Supuestamente eran las llamadas a que el justo precio llegara a sus afiliados y desaparecieron porque no estaban preparadas para administrarse así mismas.
Piensa Romero que la producción ecuatoriana debe mirar más la calidad que a la cantidad porque ha perdido presencia en el mercado mundial, al excluirse el producto nacional de las mezclas que hacen los tostadores importantes en Estados Unidos y Europa.
Enfatizó Gonzalo Romero que hay que producir, lo que exige el mercado actual para salir de la crisis.