Martes 20 de agosto del 2002 El tema del día

Análisis: Déficit y ajuste

Especial para EL UNIVERSO | Rafael Cuesta Álvarez

Nuevamente ante el umbral de los ajustes económicos recomendados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), quien como buen banquero, para darnos su respaldo, exige más ingresos para sufragar los gastos fiscales y el servicio de la deuda. Creímos que habíamos iniciado un nuevo rumbo por la confianza que nos legó la dolarización y por la camisa de fuerza que impone el manejo de las finanzas públicas. Penosamente, esta reflexión no consideró las falencias de la naturaleza humana.

Fallarán esta vez como receta para nuestros males las medidas de disciplina fiscal y financiera recomendadas por el FMI, encaminadas a lograr como premio, la confianza de la comunidad financiera internacional, la atracción de la inversión extranjera y el fortalecimiento de las reservas monetarias. De aplicarlas, seguiríamos transfiriendo recursos del sector privado al sector público. Continuaríamos reduciendo la capacidad adquisitiva de quienes no dependen de la nómina del Estado. Seguiríamos difiriendo la inversión productiva como vía de reactivación de la economía. La repetitiva receta mataría al enfermo. El pueblo pobre, que es la mayoría, agotó su capacidad de sacrificio. Su deficitaria alimentación y la desesperación por buscar el pan de cada día se notan en su rostro. No podemos dejarnos empujar al escenario de ollas populares y gentes en las calles reclamando su derecho a una vida digna. Debemos demandar un serio programa de recortes a los gastos corrientes del Estado, austeridad y férrea disciplina fiscal en adelante.

Ante esta realidad, para los candidatos a Carondelet no habrá otra alternativa que presentar soluciones pragmáticas e innovadoras para afrontar la coyuntura. ¿Cómo satisfacer las aspiraciones del pueblo sin causar más desequilibrios y responder a las exigencias de los mercados? ¿Cómo ganar la confianza de dichos mercados y atraer la inversión extranjera para reactivar la economía? Los menos creativos de seguro se aferrarán a los permanentes y justos reclamos por los desiguales términos de intercambio entre países pobres y ricos que limitan el crecimiento de la producción y el empleo: las naciones pobres liberamos el comercio exterior, respetamos sus derechos de marcas, franquicias y patentes; las ricas protegen su agricultura y nos venden cara su tecnología. Pero éste es un problema que si tiene alguna solución será en el muy largo plazo. Mientras tanto, debemos planificar el futuro con los recursos y el entorno existentes. Este futuro hoy está en manos de los electores, ¿habrá el éxodo y sus negativas consecuencias modificado sus patrones de conducta? ¿Elegiremos al más preparado para afrontar este histórico reto?

 

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