Viernes 19 de julio del 2002 Turismo

Piñas, la orquídea de los Andes

Redactor | Germán Arteta

Viernes 19 de julio del 2002

,,Este cantón orense y sus parroquias rurales ofrecen bellos parajes que están llenos de historia.


Piñas, cantón de la provincia de El Oro, es la tierra de centenares de especies de orquídeas, muchas de ellas nativas o endémicas.

Pero también hacen de Piñas una zona privilegiada la amabilidad de su gente, la fertilidad de sus campos y la original belleza de sus paisajes.

El cantón se asienta en la antesala de la hoya del Zaruma y el centro urbano de Piñas se recuesta entre las faldas de la cordillera Chilchiles, al Norte, y el Cerro de Cristo y el río de Piñas, al Sur.
Cuando se termina la planicie costeña y se trepan los peldaños de la cordillera Dumari, surge Piñas con su fisonomía de ciudad subtropical, ubicada entre Costa y Sierra.

La cabecera cantonal resalta por su ambiente tranquilo y acogedor, con calles pavimentadas y limpias; las casas de madera que aún las hay en buen número y que se encuentran en algunas de las empinadas y estrechas calles, se alzan junto a modernos edificios de concreto.

En Piñas destacan la iglesia matriz y su viejo Parque Central, el orquideario y museo del maestro Rubén Torres Aguilar y el taller de artesanías en madera de cedro de los hermanos Saritama Apolo.
Las parroquias rurales de Piñas: San Roque, Capiro, Moromoro, Piedras, La Bocana y Saracay ofrecen bellos parajes y ponen a la vista del viajero la feracidad del suelo.

Con la producción de café, caña de azúcar, maní, maíz, arroz,  plátanos,  etcétera, los piñasienses aportan al movimiento comercial de la región y el país.

Otros sitios que se pueden visitar en los límites cantonales son Buenaventura, Ñalacápac, El Palto, Libertad, Mochata, Buenos Aires, El Placer, Naranjos, Camarones y Las Orquídeas. A ellos se puede llegar por caminos vecinales en regulares condiciones.

En la parroquia Saracay está el monumento al combate de Panupali, que recuerda cuando el Ejército ecuatoriano en 1941 obligó a retroceder a las huestes invasoras del Perú.

En los restaurantes de Piñas y en los poblados que integran el cantón, se puede disfrutar de platos típicos como el repe, que es una sopa o crema de guineo con sal, leche, culantro y quesillo, y el molloco, plátano majado con maní molido, que se siente sabroso si se lo acompaña con café pasado.
En Piñas son muy concurridas sus fiestas patronales, el 24 de septiembre, día de la Virgen de las Mercedes, y el 8 de noviembre en que celebra su cantonización.

Igual ocurre en Paloso, con los festejos  de la Virgen de la Nube, y con la iglesia de la parroquia rural San Roque y el santuario de Nuestra Señora de los Remedios, en Piedra Blanca, sitios de obligado peregrinaje para los feligreses.

También está la reserva ecológica y bosque protector de Buenaventura, donde vive el jocotoco, un lorito de cabeza roja, camino a la de extinción.

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