Miércoles 17 de julio del 2002 El País

Coronación a Virgen del Carmen concentró a miles de creyentes

CUENCA | Jaime Plaza, Redactor

La imagen religiosa está al cuidado del Monasterio del Carmen de la Asunción, fundado en 1862.

Las lágrimas que dejó escapar Luzmila Matute constituyeron el mejor testimonio del fervor religioso que primó entre la multitud.

La coronación a la Virgen del Carmen concentró ayer a más de 5.000 creyentes durante el acto litúrgico que se realizó en la Catedral de La Inmaculada y durante la procesión por las calles de Cuenca.

Niños, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres del campo o la ciudad coparon los amplios espacios del templo.

Vestida con bolsicón (faldón) azul, blusa blanca y sombrero de paja toquilla, María Alvarado se trasladó temprano desde la parroquia Chiquintad. A sus 48 años ella confesó ser una fiel devota de esta imagen religiosa desde hace una década y que cada semana acude a orar por sus cuatro hijos que hoy viven en Estados Unidos.

A las 10h00 se inició la ceremonia llena de solemnidad, reforzada por los cánticos interpretados por el Coro Santa Catalina. La imagen de la devoción fue colocada al costado derecho del Altar Mayor, confeccionado en pan de oro. 

Misa
El clero diocesano en pleno, con monseñor Vicente Cisneros, arzobispo de Cuenca; y los prelados Luis Alberto Luna, Gabriel Díaz, Clímaco Zarauz, entre otros, ubicados al pie del altar, oficiaron la eucaristía que duró hora y media.

En la homilía (sermón), Cisneros resaltó el significado de la Virgen María para la religión Católica. La multitud dejó escuchar sonoros aplausos cuando Cisneros realizó la coronación por delegación del papa Juan Pablo II.

La mayoría de devotos hacía esfuerzos por observar la ceremonia, a través de dos pantallas gigantes que fueron instaladas en sitios estratégicos en el interior de la Catedral. Sin embargo, el deficiente sistema de amplificación allí instalado impidió escuchar con claridad las prédicas. En el pequeño templo del Carmen ubicado al costado sur de la Catedral, unas 100 personas oraban frente a una réplica de la Virgen, mientras otros fieles intentaban obtener un escapulario o estampa.

Decreto
La Santa Sede decretó la coronación de la Virgen del Carmen, el pasado 4 de junio, como un distintivo de soberanía y rito especial.

El trámite ante la autoridad eclesiástica duró más de 20 años. Tuvo que ser reforzada con documentos históricos que demuestren su antigüedad, prodigio y veneración ininterrumpida.

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