Sábado 13 de julio del 2002 Lo Máximo

Experiencias de un grupo de jóvenes en su primer día de trabajo

Especial para EL UNIVERSO | Moisés Pinchevsky

“No te estreses” fue el mejor consejo que compartió un grupo de jóvenes con Lo Máximo sobre cómo afrontó su primer día de trabajo.

Mercedes Macías (22) pasó la noche en vela a causa de la ansiedad. Se levantó de la cama muy temprano, a las 05h30, para sacar del clóset la ropa que había escogido mentalmente durante su insomnio. Entró a la ducha y mientras el agua fría la ubicaba definitivamente en el nuevo día, se acordó que no tenía zapatos que le combinaran con el conjunto de falda y blusa que había puesto sobre la cama. Entonces su ansiedad se transformó en angustia, ya que debía seleccionar nuevamente la parada apropiada para su primer día de trabajo.

Pero el caso de Mercedes no fue el único con tinte dramático. María Fernanda Guevara (24) olvidó su número de cédula cuando se lo requirieron. Norberto Brito (21) recibió una multa por manejar en contravía y Mercy Gavilánez (22) llegó una hora tarde porque no daba con la dirección de la empresa.

Son muchos los jóvenes que sufren inestabilidad debido a su debut laboral. Falta de sueño, mal humor, desconcentración, depresión e inapetencia son algunos trastornos que pueden aparecer a raíz de cambios importantes en el estilo de vida, como al comenzar un trabajo, viajar o casarse.

El psicólogo José Acosta, director de la Carrera de Psicología de la Universidad Católica de Guayaquil, menciona que la ansiedad se da cuando se sale de un ambiente conocido para entrar a uno que recién se explorará. “Eso es algo que todos sentimos, pero su intensidad depende de la estructura del carácter del individuo”, dice.

Por tal razón hay jóvenes que sin problemas inician su vida laboral, mientras que a otros les cuesta adaptarse a lo que a veces llaman “el mundo de verdad”.

Karina Grain (20) no tuvo problemas al comenzar su primer trabajo. “Creo que me ayudó haber ganado experiencia como asistente de mi tía, quien es contadora en una compañía exportadora. Aceptar mis flamantes responsabilidades y relacionarme con mis nuevos compañeros fue algo que se dio de manera natural”. Sin embargo, acepta que tuvo suerte, ya que casualmente conocía a personas que trabajaban en el mismo lugar.

Pero no todos los casos son tan felices. José Córdova (19) aún no supera lo duro que le significó ser cajero en un restaurante de comida rápida. “Desde el primer día me sentía muy inseguro. Me limitaba a hacer mi trabajo y respondía si alguien me preguntaba algo, pero no socializaba con nadie”.

La sensación de sentirse marginado es agobiante, confiesa José, quien acepta que había días en los que ni siquiera quería ir a trabajar.

El mundo de las prácticas
La principal preocupación de los jóvenes debutantes es desconocer el ambiente al cual ingresarán, por lo general muy diferente al que están acostumbrados en sus hogares, centros de estudios y sitios frecuentados.

Por ello, varios colegios y universidades apuestan por enviar a sus estudiantes a prácticas laborales que los ayuden a habituarse al trabajo de oficina. De cualquier manera, siempre habrá un período de adaptación.

Otro elemento que incrementa esa ansiedad es el temor a la discriminación por parte del personal antiguo, que también pasará por un tiempo de transición hasta aceptar totalmente al nuevo y joven colaborador.

Ese temor se deja atrás según la aceptación que el principiante reciba de los compañeros y autoridades de la organización. Y mucho más rápido si hay un vacile con alguien de la oficina, dice la pícara Janet Silva (20), mientras su grupo de amigos sonríe. Una sonrisa que es un acuerdo sin palabras.

 

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