Cada sitio de este cantón es una tarjeta postal de la bella geografía de la provincia de Bolívar.
San Miguel de Bolívar es conocido como La Cuna de la Cultura, porque de esta tierra sale el 76% de profesores que forman el magisterio ecuatoriano.
Pero no es solo fuente para la enseñanza, también es un lugar privilegiado porque la naturaleza manifiesta sus dones durante todo el año.
La parroquia urbana San Miguel y las rurales Régulo de Mora, Bilován, Balsapamba, Santiago, San Vicente y San Pablo, son dueñas de especiales características y en todas predominan el clima benigno y la gentileza de sus habitantes.
Al ascender la cordillera, la variedad de la vegetación subtropical permanece por largo trecho, incluyendo a Balsapamba, la Puerta de Oro de Bolívar, donde se puede disfrutar de La Cascada Milagrosa, los balnearios y el castillo de Eugenio Gloor.
Aparecen luego Las Guardias, Bilován, San Pablo de Atenas hasta llegar a San Miguel de Bolívar, donde la Cordillera Occidental de los Andes ofrece un espectáculo impresionante.
Desde San Miguel y el sitio Bellavista, donde está el Convento de las Clarisas, el Chimborazo se divisa sin ninguna dificultad. Lo mismo ocurre al trasladarse al bosque protector Cashca Totoras, en el camino desde la parroquia Santiago a Totoras.
San Miguel es la única parroquia urbana de la cabecera cantonal. Alrededor de su parque central, donde revolotean quindes y gorriones, se levantan la Iglesia Matriz y el Palacio Municipal.
Las calles son empedradas y largas, hay edificios de cemento armado, pero se conservan las casas de adobe con vigas de eucalipto.
El jueves es día de feria y la tranquilidad de San Miguel se transforma, pues desde otros lugares de la provincia llegan comerciantes que ofrecen de todo en alimentos, ropa, electrodomésticos y artesanías.
En septiembre hay fiestas en honor del Arcángel San Miguel de Arcángel, patrono que tiene un monumento en un sector de la ciudad. Allí, como en el mercado y otros locales, se puede degustar de hornado, cueritos, cuy, empanadas, tortillas de maíz, dulce de zambo, panes y café pastuso.
La plaza de toros Cachicaldo, que mantiene vigente la tradición taurina del pueblo, constituye otro atractivo, junto con el monumento Al Trabajador.
Las fiestas de Carnaval son un patrimonio más que derrochan elegancia con sus comparsas y bailes.
Santiago es la parroquia rural sanmigueleña, muy conocida por el santuario del Señor de la Salud, que congrega a incontables romeros en las fiestas de julio.
En San Pablo de Atenas también hay molinos para granos y los viejos hornos para hacer el pan casero.
Visitar San Miguel y sus parroquias es identificarse con la naturaleza.
Los encantos silvestres de la zona
FLORA
Por doquier las rosas, magnolias y margaritas engalanan balcones de casas y parques.
FAUNA
Los gorriones revolotean sin mayor preocupación en esta zona del país, que tiene una fauna variada.