Martes 28 de mayo del 2002 Migración

Madre pide visa estadounidense para su hijo enfermo

Redactor | José Solís

Una desesperada mujer implora desde Nueva York visa humanitaria para su hijo, un sordomudo que el pasado 12 de mayo sobrevivió a un accidente de tránsito en Cuenca.

Rosa Amarilis Collaguazo Aguilar tenía dos vástagos: Carlos Eduardo Collaguazo (sordomudo de 18 años), y Diego Armando, de 17.

Carmen Collaguazo, hermana de la emigrante, estaba a cargo de los jóvenes. Ella recuerda que el 12 de mayo de este año (Día de la Madre), aproximadamente a las 21h00 los dos adolescentes salieron en una motocicleta desde el barrio La Gloria, en la parroquia El Valle, a 5 kilómetros de Cuenca.

Al llegar a la ciudad, en el sector del Corazón de Jesús, se salieron de su carril y se estrellaron contra un taxi, que circulaba en sentido contrario.

Diego Armando murió, mientras que su hermano sufrió hematomas y contusiones en la cabeza, fue internado en el hospital regional Vicente Corral Moscoso y una semana después dado de alta.

Amaba Cuenca
A Diego Armando Collahuazo nunca le gustó la idea de viajar a los Estados Unidos.

Su tía Carmen asegura que el joven decía que en Ecuador quería trabajar y que “aquí tenía que morir”.
“Y así fue. Pero, murió antes de conocer la vida”, agregó.

Desde entonces, Rosa se desespera en Nueva York, primero por la pérdida de su hijo menor, y luego porque el sobreviviente aún no se recupera de la lesión física y con trastornos psicológicos.

El fallecido era el compañero de Carlos Eduardo. Diego Armando interpretaba las señas y gestos que hacía el hermano cuando necesitaba comunicarse. El fallecimiento afectó al muchacho, que nada quiere hacer y llora a cada instante, refiere la tía.

Por la discapacidad que tiene, la familia no puede integrarlo a ningún grupo social. Es más, argumenta Carmen, se encierra en el dormitorio y no quiere salir.

Por necesidad
Rosa Collaguazo es una madre soltera que emigró hace nueve años, para trabajar y mantener a sus hijos. Pero, la partida -afirma la hermana- afectó más a Carlos Eduardo, que entonces tenía 9 años.

El 11 de septiembre de 2001, Rosa se salvó de ser una víctima más del atentado contra las torres gemelas del World Trade Center, donde laboraba. Ese día se retrasó y perdió el tren.

La familia no sabía que se había salvado y Carlos Eduardo se afectó más al conocer que su madre estaba en la lista de los desaparecidos.

Una vez que pasó la pesadilla, Rosa encontró trabajo. Ahora quiere a su hijo, para cuidarlo y buscarle el tratamiento que le permita hablar.

Carmen dijo ayer que  en Estados Unidos han dado esperanzas para el problema del oído, que es el origen del  motivo que le impide escuchar y por lo tanto hablar.

Migración

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.