Más de 2.000 hectáreas de pastizales están en disputa entre las comunidades indígenas de Cañar y Chimborazo. El sábado pasado, unas 300 personas acudieron a un encuentro en Culebrillas, para buscar una salida al conflicto, pero no se llegó a ningún acuerdo.
Los terrenos están ubicados al norte de la laguna de Culebrillas y Sansauín, límite entre las dos provincias y sirven exclusivamente para el pastoreo.
La polémica mantiene confrontados a indígenas de Sisid Grande y Caguanapamba, de Cañar y de la comuna Azuay, perteneciente a Achupallas, provincia de Chimborazo. Los primeros reclaman posesión ancestral sobre este territorio, incluso exhibieron un mapa cartográfico para argumentar que está dentro de los límites provinciales de Cañar.
Escritura notariada
En cambio, los dirigentes de la comuna chimboracense lograron notariar una escritura, basados en un reglamento interno. En ese documento, protocolizado el 7 de marzo del 2002 por el notario Segundo de Alausí, Ángel Espinoza Lobato, constan los páramos de Tunyal, Ñaupán, Tres Cruces, Chico Tunyal y otros, como de Chimborazo.
Ezequiel Cárdenas, asesor de las comunidades indígenas de Cañar, calificó como una invasión que perjudica a la identidad cañari. Pero en su discurso el presidente de la comuna Azuay, Raúl Tenesaca, insistió que ellos también tiene derecho sobre esos terrenos.
Riesgo de enfrentamientos
El encuentro del sábado fue promovido por los dirigentes de ambas comunidades, pero no se llegó a un entendimiento. Una delegación de la Gobernación del Cañar, encabezada por el jefe político, Gustavo Vélez, y tres elementos de la Policía, también intentó mediar.
Cárdenas teme que se produzcan enfrentamientos con consecuencias graves, por lo que propone realizar una reunión con las autoridades de ambas provincias y los dirigentes indígenas.