El proyecto que expandiría la vigencia de la ley de preferencias arancelarias para cuatro países sudamericanos entró hoy en camino hacia una potencial crisis para miles de productos que van desde las flores al atún.
Junto con ese proyecto están en sahumerio otros tres, entre ellos la ley de promoción comercial o fast track que el presidente George W. Bush espera para negociar acuerdos que el Congreso sólo aprobaría o rechazaría, sin posibilidad de enmendarlos.
Todo pareció estar resuelto el jueves cuando los dirigentes del Senado llegaron a un acuerdo con la Casa Blanca sobre propuestas que los demócratas han ligado a uno de esos proyectos para aprobar el paquete.
Pero a último momento el viernes varios senadores promovieron enmiendas que mediatizarían la autorización del fast track y obstruirían una corriente de retirar el proyecto andino de los demás para sometérselo a votación aislada.
Este proyecto, conocido como ATPA (Andean Trade Preferential Act), entró así en terreno crítico arrastrando a Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia a la incertidumbre comercial y un potencial endeudamiento tarifario con Estados Unidos.
El ATPA expiró el 4 de diciembre después de haber concedido durante 10 años excepciones tarifarias a miles de productos de esos países, por un monto promedio anual de 2.000 millones de dólares. Bush extendió el tratamiento, por excepción, hasta este jueves 16 de mayo.
A partir de ese día, en caso de no aprobarse la extensión del ATPA en el Senado, los cuatro países tendrán que pagar aranceles por sus productos no sólo en los días subsiguientes, sino también retroactivamente. Algunos cálculos han puesto en 300 millones la cifra que sería adeudada.
El Senado no ha sesionado durante esta mañana pero lo hará por la noche. En su agenda figura como último tema de la jornada la reanudación del debate sobre el paquete comercial, particularmente el destino de las enmiendas.