Él, Ildefonso Muñoz, un ingeniero civil jubilado de origen colombiano, dice que su clientela es selecta: desde gerentes de bancos a diplomáticos extranjeros o millonarios.
Su restaurante, ubicado en la calle principal de Nueva Loja (Sucumbíos), ofrece un menú de platos preparados con lo que en este sector del país se conoce como carne de la selva: boas, tortugas, culebras equis, caimanes, armadillos...
“No necesito salir a buscar estas carnes muy lejos, las venden todos los días en el mercado del pueblo”, expresa Muñoz.
Versión que es fácil comprobar, pues a tres cuadras de su local, La Piragua (fundado el 2 de mayo de 1977), y a 500 metros antes del inicio de la jungla amazónica está el mercado, donde se ofrecen cuerpos completos o destazados de armadillos, tortugas, jabalíes y, si se tiene suerte, hasta carne de caimán o boa constrictora.
Pero Muñoz tiene su propio criadero, especialmente de boas y de caimán de anteojos, sus platos más preciados, que con un tratamiento por medio de una fórmula de especies nativas (secreto de la casa) y otras ya conocidas (culantros, perejil, pimienta, comino, ajo), pueden ofrecerse como caimán al ajillo, con ensaladas frías o apanada.
La Piragua es, según su dueño, el único restaurante que ofrece este tipo de comida en el país. Los costos varían de acuerdo al tipo de carne: el de capibara, armadillo o tortuga vale 4,50 dólares. El de caimán, 5,50; y el de culebra, 12,50.