Existen indicios de que se produjo un sobreprecio en la contratación del reaseguro de las aeronaves de las Fuerzas Armadas.
Así titula el informe que presentó ayer el diputado John Argudo (ID), miembro de la subcomisión que investigó el caso. Este documento deberá conocer el pleno de la Comisión de Fiscalización.
El vicealmirante Miguel Saona, cuando acudió al Congreso, argumentó que el incremento de la prima neta de los seguros subió en el 2001 al 2002, por la elevada siniestralidad.
Pero el diputado Argudo señala que si se observa el historial de los contratos, la posición de Saona no tendría sustento, porque la prima neta tendría que haber subido desde 1998, ya que elevadas siniestralidades ocurrieron en 1997 como la explosión en la Balbina; pero las primas se mantuvieron en 7 millones de dólares.
Argudo explicó que en el periodo 1998-1999 la siniestralidad fue del 112,5% y de 1999 al 2000 de 181,1%, y que la contratación del reaseguro del 2001-2002, más bien pudo beneficiarse de la caída de la siniestralidad en el período 2000-2001, que se situó en el 100.6%, la menor de los últimos cuatro años, sin embargo, el costo subió a 12’766.380 dólares.
Para el legislador, dentro del proceso de investigación, no se presentaron argumentos sólidos que justificasen el incremento de la prima neta en el período 2001-2002.