- ABR. 29, 2002 - Foto - Economía - EL UNIVERSO
Especial del Centro de estudios y análisis (CEA), para El Universo
Ante el limitado volumen de crédito a largo plazo y las excesivas tasas de interés locales, el Mercado de Valores surge como una opción de financiamiento viable con ventajas frente al sistema de financiamiento tradicional (bancos).
Estas son: menores costos de capital por la ausencia de intermediación financiera (aunque sí hay una comisión de negociación), posibilidad de mayor financiamiento de activos fijos a largo plazo y mejor poder de negociación, pues la persona que recibe el financiamiento se enfrenta a una negociación abierta al público.
Debido a que una empresa debe proveer abundante información contable antes de emitir acciones, las bolsas de valores no son una buena fuente de financiamiento para firmas nuevas. Aunque no implica que los nuevos proyectos no puedan recurrir al mercado de valores.
Buena opción de inversión
Frente a la caída de las tasas de interés (están por debajo de la inflación) y la eliminación de la devaluación, invertir en bolsa -especialmente en renta variable- es una opción rentable aunque más riesgosa. A manera de ejemplo, si un ahorrista en abril del 2001 compraba 100 mil dólares en acciones de una empresa y las vendía en abril del 2002 a un precio de 156 dólares por acción más una ganancia de 18 dólares/acción en dividendos, obtenía en un año un rendimiento del 45% anual.
Si ese mismo inversionista hubiera depositado esa plata en un banco, el rendimiento sería de 5,5% y 6,5% anual.
Desde 1993 hasta 1997, el monto negociado en las bolsas creció en términos reales y su importancia frente al PIB aumentó del 1,7% al 22,7%. En 1998 el sector tuvo una contracción real del -12%.
La crisis bancaria provocó que en el 2001 el volumen transado sea tres veces menos que en el pico de 1999: 1.807 millones.
La venta de las acciones de ciertas empresas estatales llevó a que en 1994 los papeles de renta variable como las acciones participen con el 61% del monto total negociado. Desde 1995 hasta la actualidad los valores de renta fija (bonos del Estado, certificados de depósito y pagarés) son los títulos preferidos con una participación del 99%.