La angustia diaria de los usuarios de los buses y colectivos nadie puede soslayar, habiendo llegado al quemeimportismo la seguridad en la ciudad.
Las autoridades no imparten las disposiciones a los agentes del orden y estos no cumplen con sus obligaciones. Estamos desprotegidos.
De la inoperancia policial deviene el descaro con el que operan para someter a sus víctimas bajo el terror. Son por lo general grupos de ladrones conocidos que agreden a los pasajeros con armas y frases en las que dicen ser drogadictos, ex presidiarios, y ofrecen perdonarles la vida a cambio de que les entreguen todo.
Los asaltantes han proliferado en los transportes, sobre todo en los que circulan por la avenida José de Antepara, a quienes los choferes y cobradores les permiten subir ya que les abren las puertas de los vehículos; pero a ellos no les roban un centavo, más bien los encubren porque nunca presentan la denuncia del robo en su carro.
El Defensor del Pueblo tiene la palabra antes de que se armen los pasajeros.
Dr. Alfonso A. Escobar Chávez
Guayaquil