Jueves 28 de marzo del 2002 Tradiciones y Festividades

Los cirios de las clarisas

Desde hace once años la comunidad de las hermanas Clarisas, radicada en el monasterio de Santa Clara, en Daule, se encarga de la fabricación manual de los cirios pascuales que son un símbolo de la Semana Santa.

También son conocidas por la preparación de las hostias que en la misa consagran los sacerdotes para ofrecerle a los fieles, como señal de cuerpo y sangre de Cristo.

Esta comunidad, perteneciente a la segunda orden franciscana, se encarga de hacer esas grandes y largas velas que consagran y encienden los religiosos durante los domingos de Pascua, como signo de que Cristo ha resucitado y es la luz para los fieles.

Este oficio comienza desde enero con la recolección de la cera para su procesamiento; no requieren de máquinas ni de equipos sofisticados para limpiar la cera, procesarla, darle forma de cirio y pintarla.

La inversión que destinan en la fabricación no es mucha, ya que la mayoría de los productos es donada u obtenida de materiales de uso común: desde una crema para la piel, que se unta en el tubo para facilitar la extracción del cirio, hasta la anilina de grasa que da un aspecto amarillo a la vela.

Esto hace que el valor de la vela sea asequible para toda parroquia, pues algunas no tienen dinero para comprar cada año el cirio.

Otro de los elementos que elaboran la Clarisas son los granos de incienso, que representan las cinco llagas de Cristo. Estos se los coloca en cada uno de los lados de la cruz que va impresa en la vela.

Los cirios permanecen encendidos durante 40 días, hasta la fiesta de Pentecostés.

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