Las manos de José Ferrer presentan heridas. No son heridas de muerte, son el resultado de su arduo trabajo con el hierro, acero y otros metales.
Más de 40 espadas medievales, cuchillos y sables, expondrá desde hoy a las 19h00 en la Alianza Francesa (Hurtado 436 y José Mascote).
El armero, término con el cual se denomina a los fabricantes de armas, entrega su obra bajo el nombre de Acero estilizado para gente distinguida. “Mantengo ese slogan porque esto es muy exclusivo”, afirmó.
Entre lo tradicional de Ferrer se aprecia la antología de armas orientales y occidentales que forman su colección. Desde espadas danesas, escocesas, inglesas, españolas hasta las vikingas, musulmanas y samuráis.
Ferrer forma parte de la estirpe de armeros que en Europa solo quedan 36. De los cuales, 11 son ancianos.
El español, radicado en Guayaquil, comentó que también hay armeros alemanes, irlandenses pero “que la cuna de las espadas fue en Toledo, España”.
La armería incluye el oficio de la herrería y la orfebrería. Sus espadas tienen incrustraciones de piedras preciosas. “Este año mostraré la línea de joyería”.
El proceso de su elaboración no utiliza soldadura. Consiste en forjar la hoja, ensamblar la cruceta en el mango de la espada, pulir el filo de la punta. Además trabaja las piezas en la fresadora hasta lograr la pieza terminada.
No usa guantes y su modo de vida diaria es cortarse. A él no le importa porque disfruta de la intensidad de su obra y de la pasión que admiran los coleccionistas que se mantienen en el anonimato porque estas piezas cuestan mucho dinero.
Ferrer expuso la semana pasada en Manta, y en mayo próximo lo hará en el Yacht Club de Salinas.
Próximamente presentará un libro titulado Espadas y civilización.
La muestra de espadas medievales estará abierta al público hasta el miércoles 27.
EL ARMERO
Jaime Ferrer nació en Barcelona, España, en 1952. A la edad de 10 años llegó a Guayaquil. Estudió música y desarrolló la técnica del lápiz y plumilla; mientras que su padre le enseñó a trabajar los aceros y los bronces.
Estudió el desarrollo de la forja de armería de la Edad Media y todo su armamento de armas de filo. Sus piezas son apreciadas por coleccionistas e historiadores de continente americano.
Presentó sus primeras obras en las ferias de Durán en 1994, y continuó en 1996, 1998, 2000 y 2001.